Toxina botulínica – Botox

Qué es y cómo funciona la toxina botulínica – Botox

Dra Barriga, aplicación de toxina butocilínica

Todos hemos oído hablar del Botox, y lo cierto es que en algunos casos incluso de forma despectiva. Lo cierto es que el buen uso del Botox®, o sea de la toxina botulínica, puede convertirse en un estupendo aliado en los tratamientos de medicina estética

Y es que como todo en esta vida, hay que tratarlo con profesionalidad, sabiendo lo que tenemos entre manos y con la misma prudencia que requieren tantas y tantas facetas de nuestras actividades y tratamientos. Los abusos, sean en el campo que sean siempre son negativos.

En el caso del botox, la experiencia nos dice que trabajado con responsabilidad, con las dosis adecuadas en los sitios adecuados, es uno de los mejores aliados de la medicina estética para suavizar las arrugas, reforzar un aspecto juvenil en la piel y tener una imagen más relajada y saludable.

¿Qué es la toxina botulínica – Botox?

La toxina botulínica antaño solo era conocida por producir el botulismo. Sin embargo, su capacidad relajante muscular fue aprovechada para ciertos tratamientos neurológicos y después estéticos gracias a la aparición de un primer medicamento llamado Botox®, de ahí su denominación popular. 

En esta parte es en la que nos atañe a nosotros, ya que se descubrió que esta toxina podía servir para corregir y paliar las arrugas de expresión.

Algo que además se puede lograr con ventajas muy destacables. Para empezar, no hay que pasar por quirófano, es algo casi indoloro, tiene escasas contraindicaciones y se puede hacer en cualquier momento. Sus efectos son casi inmediatos, tan solo tres días después de infiltrar la toxina botulínica en el músculo de la zona a tratar, ya se empieza a notar su resultado estético, el cual se consigue a los 15 días y perdura entre 3 y 6 meses.

¿En qué consiste el tratamiento de botox? 

Este tratamiento de medicina estética básicamente consiste en infiltrar mediante una aguja súper fina el Botox® o toxina botulínica en el músculo. Un músculo que así relajamos para que se mueva con menor fuerza disminuyendo la profundidad de la arruga de expresión correspondiente.

Es decir, es importante tener dominada la técnica y no es aplicable a todo tipo de músculos, ya que un mal uso del botox es lo que ha provocado la mala fama que a veces tiene este tratamiento.

En mi caso, no paralizo ningún músculo involucrado en la gesticulación, ¡Los debilito! ¿Qué consigo con ello? Se suavizan los gestos muy marcados que provocan musculaturas demasiado fuertes o que se mueven en exceso, ya que ambos casos son los causantes de las arrugas de expresión, por ejemplo las que aparecen en el entrecejo, la frente y el contorno de los ojos, las llamadas “patas de gallo”.

La importancia de un plan personalizado de botox

Dados ciertos mitos y bulos que rodean a esta técnica de medicina estética, en mi caso siempre pacto el tratamiento con mis pacientes. Tenemos que llegar a un acuerdo sobre los resultados y no dudo en incluir una segunda cita gratuita, un par de semanas después de la sesión, para comprobar si se hace necesario aumentar un poquito la dosis o hay que hacer ajustes de simetría.

Quiero aprovechar para hablar en positivo sobre este tratamiento de medicina estética a veces tan injustamente criticado. Y sobre todo lo quiero hacer centrándome en aquellos actores y actrices que dudan en si recurrir a las infiltraciones de la toxina botulínica o Botox para corregir sus arruguitas de expresión o no. Para ellos la expresividad y gesticulación es algo clave en su oficio, y pueden estar seguros de que no la van a perder tras este tratamiento. Os cuento dos anécdotas.

En uno de los talleres de interpretación ante cámaras, una compañera estaba grabando su escena correspondiente, y el director continuamente le pedía que no se enfadara tanto. El hecho es que en la pantalla grande, cualquier gesto se magnifica y aunque ella creía que estaba en un nivel medio de enfado, su entrecejo nos transmitía una emoción mucho más intensa de lo que necesitaba su papel.

La razón era que esta actriz tenía una musculatura extraordinariamente fuerte en su entrecejo. Así que su gesto era mucho más brusco de lo que ella esperaba. Decidió probar una pequeña dosis de botox en la zona y sin que nadie se diera cuenta del tratamiento, consiguió una expresión más apropiada para sus actuaciones.

Otro compañero, levantaba inconscientemente y en exceso sus cejas, lo cual suponía “un tic” para sus personajes y una distracción para el resto del elenco. Igualmente realizando una infiltración con dosis adecuadas en su frente, le permitieron relajar esa movilidad excesiva que llegaba a limitar su interpretación.

En definitiva, como decía al comienzo, el Botox o cualquier otro de los tratamientos de medicina estética pueden ser enormemente beneficiosos, pero siempre si se realizan con doctores expertos, conocedores de la materia, productos de calidad contrastada y con planes personalizados que antepongan los intereses del paciente a las ganancias económicas. 

¡Te espero en mi consulta para conocernos!